
















A esta premisa no escapa TRANSFORMERS 3: EL LADO OSCURO DE LA LUNA, filme que continúa la eterna lucha entre los Autobots y los Decepticons para salvar o destruir el mundo, respectivamente. Adicional a este hecho que todos conocen, asoma un personaje de importancia vital para héroes y villanos: Sentinel Prime, el mentor del Gandhi metálico Optimus Prime, el cual posee la clave para poner fin a la guerra de los robots extraterrestres y devolver el esplendor que el planeta Cybertron tuvo milenos atrás.
Lo peor es que Optimus Prime ni siquiera tiene un enfrentamiento memorable en este episodio, a pesar de que hay villanos lo suficientemente poderosos para darle la batalla. Es increíble que el perturbador Driller o el archimalvado Megatrón perezcan de un solo golpe propinado por el líder de los Autobots, una acción que no necesitaba ejecutarse casi al final de la película. Si eras seguidor(a) de la serie ochentera, TRANSFORMERS 3: EL LADO OSCURO DE LA LUNA será una caricatura decepcionante que, seguramente, en menos de dos años tendrá su continuación. Claro, siempre y cuando el proceso de oxidación de la franquicia no haya llegado a su fin.
La oscuridad, que fue en línea ascendente a partir del segundo episodio, llega a su nivel máximo en HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE (PARTE 1), primer volumen cinematográfico del capítulo final de la saga, que sirve como el preámbulo de la batalla por recuperar el mundo mágico y el mundo "muggle" de las garras de Lord Voldemort y sus fieles mortífagos.
El sentimiento de derrota y la desorientación por parte de los héroes son los ingredientes principales de esta película, que conviertne en un gran acierto su cargado pesimismo para adentrarnos en el corazón de sus personajes y hacerlos tan humanos, al punto de que no interesan los encantamientos para repeler villanos o destruir maléficos objetos.
De esta manera, el trío protagonista -Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint- logra llevar sobre los hombros el peso de todo el filme, sin ser opacado por los actores de gran trayectoria como en los anteriores episodios. Sin embargo, cabe resaltar que los roles villanos por fin adquieren la dimensión tenebrosa que no habían demostrado hasta HARRY POTTER Y EL MISTERIO DEL PRÍNCIPE. En este sentido, un irreconocible Ralph Fiennes da vida al maléfico Lord Voldemort que parece triunfar en sus proyectos de conquista; mientras que Helena Bonham Carter se luce como la sádica y desquiciada Bellatrix Lestrange, un personaje que no se vería tan perfecto en la piel de otra actriz.
Pese a que en conjunto HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE (PARTE 1) es un filme sólido, no se puede dejar de mencionar su gran acierto que deriva, a la vez, en la propuesta más riesgosa de toda la saga. Me refiero a la secuencia animada en la que Hermione narra el cuento de las susodichas reliquias, y en la que no sólo se exhibe la maestría en técnica, sino una elegancia prosaica y visual poco conocida en los trabajos previos de David Yates.
Muchos quizás podrán criticar la excesiva duración o la flojera que el guión exhibe en algunas ocasiones, pero es innegable que junto al tercer y sexto episodio, HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE (PARTE 1) posee las escenas más memorables de la franquicia (algunas demasiado fuertes para menores de edad) y un desarrollo dramático acorde al crecimiento y las matices de sus personajes. Estos se muestran más humanos que nunca, y dejan por sentado de que la magia ya no es un juego de niños.
Mi calificación: 7.3 de 10